María Camila Franco Patiño
De sus 17 años, lleva practicando ocho. Ha competido en torneos departamentales desde los 10; torneos nacionales desde los 12, y torneos internacionales y mundiales desde los 15. No es de extrañar encontrarla entre el primer y el segundo puesto por tres años consecutivos en el ranking nacional.
La inquietud de inclinarse por este deporte surgió gracias a su papá, quien la incentivó desde pequeña porque él también lo practicaba. Fue finalista en el Torneo Mundial en Cali, y ha ganado 53 torneos nacionales. Evoca el Torneo Nacional en Medellín porque remontó el marcador y se llevó el título, lo que le dio la última entrada para los Juegos Nacionales del 2004.
De lunes a viernes, de 4 a 6 p.m., se prepara físicamente; de 6 a 7 p.m., sicológicamente; y de 7 a 9 p.m., practica. Es poco el tiempo libre. Después de esas jornadas, se dedica a sus responsabilidades académicas, por lo que aprovecha cada minuto disponible del día.
En mayo le espera el Torneo Nacional Élite en Medellín y, en junio y julio, los torneos internacionales (ITFs) en El Salvador, Costa rica y Guatemala. En agosto, tiene dos ITFs en Colombia y en Ecuador. En noviembre, tiene los Juegos Nacionales 2008.
Cree que lo más difícil sería controlar las emociones y mantener la concentración durante el partido. “Yo podría decir que no existen amistades más sólidas ni experiencias más gratas que las que me ha dado el tenis”. Para ella, los torneos de tenis son un espacio para conocer lugares y personas, con quienes se forman grandes amistades y se viven experiencias únicas.
“El tenis te permite no sólo conocerte a ti mismo, sino también aprender a tomar decisiones fundamentales. Te ayuda a crecer como deportista y como persona: te enseña a amar los fracasos antes que los triunfos, y te demuestra que nada es más importante que ser una persona integra, perseverante y humilde”