El Presidente de Suramericana de Inversiones S.A. comenzó su recorrido como actuario en Suramericana de Seguros, donde fue Gerente de Actuaría. En 1991, se le encomendó la misión de fundar la Administradora de Fondos de Pensiones y Cesantías Protección S.A., y allí ejerció como Presidente por más de quince años.
¿Usted podría decir que el colombiano obedece a la cultura de la inversión, el ahorro y el seguro?
El ahorro es componente fundamental del desarrollo económico de un país. Aunque en general los colombianos no tienen muy arraigada esta cultura, debemos reconocer que hoy ahorran e invierten más que hace algunos años, gracias a que se han creado diversos mecanismos que fomentan esta práctica y fortalecen la conciencia frente a ella. El ejemplo son precisamente los fondos de pensiones y cesantías o el ingreso al mercado bursátil de nuevas empresas que masifican la compra de acciones. Con respecto al tema de seguros, también es posible decir que Colombia tiene un aseguramiento per cápita muy bajo comparado con otros países. La conciencia del seguro está más relacionada con aquellos temas donde las personas perciben un riesgo inmediato, como el del automóvil o el de la salud, porque ven cercana la probabilidad de siniestros. En otros aspectos como los seguros de vida o el de terremoto, desafortunadamente, las personas son mucho más confiadas y piensan que nunca van a tener siniestros, pero luego vienen las situaciones desagradables.
A la Organización Suramericana pertenecen empresas de gran tradición nacional, ¿qué cree que las ha conservado en el imaginario del pueblo colombiano como empresas muy emblemáticas para la economía y la cultura del país?
Las empresas que están relacionadas con Suramericana son de gran tradición en el país, la mayoría tienen más de sesenta años y se han mantenido siempre en un alto nivel de competitividad, incluso mundialmente. Creo que en ello han sido fundamentales cuatro factores: en primer lugar, que no sólo se han preocupado por crecer, sino que han estado conectadas con el país, buscando siempre servir a Colombia, a través del ejercicio responsable de sus negocios. En segundo lugar, han estado a la altura de los retos que les ha impuesto el medio, es decir, no han sido pasivas frente a los cambios del país y del mundo, sino que han sido partícipes de los mismos, un ejemplo de ello, es la exitosa presencia en el exterior en el contexto de la globalización. En tercer lugar, son empresas que se preocupan por sus públicos, y particularmente por sus clientes y consumidores, para satisfacer sus necesidades y ofrecerles productos de la más alta calidad. Y, finalmente, podemos decir que son empresas que han construido una cultura corporativa muy sólida, con valores muy claros que parten del respeto y buen trato que se da en todo sentido al talento humano, es decir, a sus empleados.
¿Su experiencia empresarial le ha revelado el secreto del éxito?
En lo empresarial, el secreto del éxito está en la capacidad de interpretar las necesidades del cliente y hacer negocios competitivos y sostenibles que respondan a ellas. Aunque esto suena sencillo, a veces es difícil lograrlo: yo debo hacer negocios que se puedan repetir, donde todos los que participan se beneficien y queden satisfechos; y aquí incluyo el respeto que se debe tener por el medio ambiente, pues no es exitoso un negocio donde gane la empresa y pierda la sostenibilidad del planeta.
Y en el campo personal, el secreto del éxito está ligado al equilibrio que se logre entre el ser y el saber hacer. El primero se refiere a la calidad humana que es componente esencial y el segundo se puede aprender. En todo caso, una persona que no ponga la calidad humana como base para sus relaciones en cualquier ámbito, pueden tener triunfos parciales o momentáneos, pero no puede considerarse exitosa.
¿Encuentra alguna razón para que la cultura paisa sea reconocida como la más dedicada al trabajo?
Puede haber diversas explicaciones, pero yo encuentro una que considero clave: cuando el ser humano enfrenta condiciones adversas, tiene que esforzarse mucho más para alcanzar lo que quiere y en medio de esas dificultades surgen sus principales fortalezas. En el caso de los paisas, la misma geografía y el hecho de estar rodeados de montañas y de tener dificultad para entrar y salir de estas tierras, aun hoy al no gozar de una adecuada infraestructura para sacar nuestros productos a otros mercados, nos obliga a esforzarnos mucho más para ser más competitivos y superar esas desventajas, de allí el espíritu trabajador y emprendedor.
¿Cómo ha sido el comportamiento de la empresa en este 2008?
Podemos decir con satisfacción que en general las compañías que hacen parte de nuestro portafolio de inversiones tuvieron un comportamiento muy positivo en el primer semestre del año, especialmente el sector de alimentos, con excelentes resultados nacional e internacionalmente; igualmente el negocio cementero, con crecimiento sobre todo en Colombia; en seguros, aunque el negocio está en un ciclo blando de incremento de la siniestralidad y afectado por la caída del dólar, creemos que en el conjunto del año también este sector va a tener un buen resultado; en el ámbito financiero, Bancolombia tuvo excelentes resultados. En fin, podríamos decir que las empresas tuvieron un buen semestre, aunque el mercado de capitales sí ha estado afectado por muchos factores, la mayoría de carácter global por lo cual no se pueden controlar totalmente. Esto hace que la inversión en sí se vea afectada y este ha sido el aspecto más difícil del año, pero son situaciones que responden a coyunturas.
¿Qué momento histórico recuerda como el más crítico para su sector?
Podría decir, dentro de lo que a mí me ha correspondido en este negocio, que una época muy crítica fue la década de los 90, porque fue un periodo en el cual teníamos inflaciones altas, crecimiento económico muy bajo, tasas de interés exageradamente altas… Esto desestimulaba la inversión y empobrecía a la gente. Yo diría que esa década fue bastante difícil para los negocios y en general para el país. Como empresarios esto nos obligó a asumir posiciones austeras y de mucha cautela, buscando mantenernos competitivos, pero también nos trajo aprendizajes importantes.
¿Qué recomendaciones le daría a una persona que no ha asegurado la vida?
Un seguro de vida nunca repone el dolor que causa la falta de un ser querido, pero sí evita agregar otras cargas a ese dolor. El seguro permite que a pesar de la ausencia, se pueda mantener la estabilidad y la tranquilidad en el aspecto económico para continuar adelante la vida. Es importante tener en cuenta que el seguro depende también del momento de la vida por el cual se atraviesa. La ausencia de un padre o de una madre, de quienes depende el estudio o manutención de sus hijos, por ejemplo, tiene un altísimo impacto en el futuro de esa familia. Si esos hijos ya son adultos y no dependen económicamente de los padres, el riesgo que se asegura es diferente. Es importante, entonces, identificar muy bien cuáles son los riesgos que son susceptibles de ser asegurados y comprender que nadie tiene la vida comprada; así que hay que estar preparados.
¿Cuál será el legado que Suramericana le otorgue a la empresa colombiana?
Pienso en varios legados: la forma de hacer empresa, la participación en diversas dinámicas del país, en fin… Pero uno que se ha destacado a través de los años es, sobre todo, la seriedad con la cual se respaldan los negocios. Cuando alguien invierte en nuestra compañía, o toma un servicio o un seguro con Suramericana, sabe que esta organización le responde, que hay una compañía seria y solvente que lo respalda. Esa imagen la ha construido Suramericana a lo largo de 64 años y allí se fundamenta su reputación nacional e internacional. |